10 historias loquillas de PAA y PSU que le pasaron al amigo de un amigo


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Hoy empiezan a rendir la PSU un montón de cabros ansiosos por endeudarse en una educación superior que ni al cabo de cinco años de pega les permitirá siquiera pagar la mitad de lo que deben en el banco o al estado, y que no les dará, en muchos casos, rentas mensuales mayores que las de un técnico profesional en áreas con alta demanda. En fin, mientras esperamos sentados que el fin al lucro acabe, pero de verdad y no en el papel, me acordé de una historia que me ocurrió cuando di por primera vez la PAA (la di dos veces); estaba sentado frente al facsímil de matemáticas y, de pronto empieza a pasar por la calle una banda con bombos, platillos y trompetas, promocionando un circo que se había instalado en la ciudad. Sí, justo por esas calles que supuestamente estaban cerradas alrededor de mi local de rendición. Llegaron los carabineros, con balizas, y les pidieron que se retiraran. Los del circo no tenían permiso municipal para hacer esa marcha y, como no eran chilenos, no sabían que ese día TODOS NECESITÁBAMOS EL MÁXIMO PUTO SILENCIO para concentrarnos.

Y, sin duda, debía haber otras historias todavía más raras y chistosas, así que quise entrevistar a diez lectores de nuestro Calabozo Mutante amigo para conocer sus anécdotas WTF en torno a esta odiada con el alma Prueba de Selección Universitaria, o la vetusta Prueba de Aptitud Académica.

 

Yo solo iba pasando por ahí

“Estaba caminando desde mi casa al colegio donde me tocaba dar la prueba; no vivía a muchas cuadras del lugar. De repente, iba en una avenida principal y cae al lado mío una persona. Se había lanzado de un edificio y justo yo iba pasando por ahí. Además de lo friki que es quedar lleno de sangre de otra persona y el trauma de verla deshecha en el pavimento, no pude dar la PAA porque me tuve que quedar como testigo para los peritajes de carabineros y la PDI, que llegaron al lugar como media hora más tarde y me tomaron declaración por horas”. Martín, Santiago.

 

Dice_in_B&W17 en el dado más bonificador +2 al cuevazo, es un éxito

“En la prueba de Historia había estudiado pero siempre me iba mal en los ensayos, y justo el día antes había estado jugando rol en la tarde y andaba con mi dado de veinte caras. Lo saqué y empecé a responder las preguntas de la prueba usando el dado; del 1 al 4 era la A, del 5 al 8 la B, y así hasta la E. Saqué cerca de 720 puntos y quedé número veinte y algo en Derecho. Gracias miles, dadito de rol”. Francisco, Temuco.

 

Hoy por ti, mañana por mí

“Resulta que, en el colegio, yo conocí a una mina de otro colegio con la que tuvimos onda en varios carretes y cuando finalmente agarramos, como que perdí el interés y no la pesqué más. Y hueón, justo me toca ella sentada al lado en la sala, y en un momento en que yo estaba para la cagada en la prueba de matemáticas, ella me dice que si quiero, le puedo cambiar el facsímil y me ayuda a responderlo. Yo pensé que era buena onda, la mina era conocida por ser clever, pero al final respondió pura mierda a propósito en mi prueba y me fue como el orto. Vuelta de mano, le dicen”. Matías, Los Ángeles.

 

Cuchi cuchi, ¡llama a los bomberos!

“Iba camino a dar la prueba y vi un gatito chico maullando y queriendo bajar de un árbol, así que me subí a sacarlo. Terminé cayéndome y me quebré el brazo y una pierna, y más encima no pasaba nadie por la calle y no sé cuánto rato estuve ahí, dando jugo solo, hasta que alguien pasó y me ayudó a pararme. Me perdí de dar la prueba y más encima estuve cuatro meses en rehabilitación”. Pedro, Concepción.

 

El árbol del trolleo

“Estaba manejando hacia el colegio para dar la PSU y me cayó un árbol encima. Había estado malo el tiempo y seguramente el viento dejó el árbol bien frágil, o en realidad no sé, solo sé que cayó un puto árbol encima de mi auto. No podía salir por ninguna puerta y me tuve que quedar adentro caleta de rato, hasta que llegaron los del seguro y me pudieron sacar. Obviamente no pude llegar a dar la prueba”. Isabel, Valdivia.

 

La importancia de revisar la hoja de respuestas

“Marqué todas las respuestas mal. Una línea corrida, desde la número seis en adelante, en la prueba de Verbal que tenía muchas, muchas preguntas. Ni te digo qué puntaje saqué, pero yo creo que me pasó por demorar hasta el último minuto en pasar en limpio las respuestas a la hoja, entonces de atarantado me equivoqué en una hueá”. Bernardo, Chillán.

 

tree-catUn mapa, por favor

“Me demoré un mundo en llegar al colegio donde tenía que rendir la prueba, solo para encontrar que no era ahí y yo había leído mal, jurando todo el rato que era ese liceo y en verdad era otro. Cuando llegué, ya no pude entrar a dar la primera prueba de las obligatorias, y sin esa no tenía sentido dar ninguna otra. Me quedé sin PSU por hueona, por leer mal y ser confiada”. Macarena, Viña del Mar.

 

Indocumentado

“Perdí, quizás cómo, mi carnet de identidad justo el día antes de la prueba. No sabía que lo había perdido, lo más probable es que haya sido en mi casa. No tenía ningún tipo de identificación y tuve un montón de problemas para dar la prueba. Al final, el muy bastardo se me había quedado encima de la cama, porque mi vieja lo había puesto ahí para que no me olvidara de llevarlo. Mega fail”. Cristopher, Concepción.

 

Me dicen el desaparecido

“Yo me casaba unas semanas después de la PAA, y en mis tiempos al menos uno salía del colegio súper encima de la fecha de la prueba, así que mis amigos me hicieron la despedida de soltero dos días antes de rendir la prueba. Los muy maricones me mandaron curado en un bus a Osorno, sin plata, y en lo que me demoré en volver no alcancé a llegar. Perdí un año de estudio por culpa de la tallita, más las enormes chuchadas que me comí de mi polola, mis viejos y prácticamente todos los que me conocían”. Gustavo, Talca.

 

Accidente “de trayecto”

“La noche antes de la PSU, con mi polola estábamos repasando para lenguaje y se nos ocurrió que para calmar los nervios podíamos tener sexo. Algo raro pasó y los dos nos desgarramos, tuvimos que pasar la noche en Urgencias y llegamos a dar la prueba vendados de las maneras más indignas que te puedas imaginar. Teníamos la secreta esperanza de que no nos pilláramos con nadie conocido, pero igual nos vieron hartos amigos y nos comimos el peor bullying de nuestras vidas. Literalmente yo andaba con un pañal por la calle”. Roberto, La Serena.

Y el premio al chango PSU de todos los tiempos:

Aleluya, hermano

“Pasé desde un carrete a dar la PSU, por lo que recuerdo la mitad y la otra me la contó un amigo que andaba conmigo. Iba de camino a rendirla y en una esquina había un evangélico predicando la palabra, y me invitó a predicar con él; me pasó una Biblia y empecé a gritar cosas por un rato hasta que me tuve que ir al local de rendición”. Juan, Los Ángeles.

Y ustedes, ¿tienen alguna talla buena en torno a la PSU? Cuéntenla aquí y riamos juntos para mandar harta energía buena a los cabros que la rinden hoy. 🙂


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