20 historias de protagonistas fortuitos de una porno de bajo presupuesto (Parte I)


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Hoy todos andan corriendo en círculos por el famoso virus que publica cuestiones porno en tu Facebook sin permiso, suplantando vilmente tu identidad y haciendo creer a la gente que te gusta ese tipo de contenidos… y a quién quieres mentirle, niña o cabro lector de este ominoso sitio web, si aquí estamos todos cortados con la misma tijera malandra. El porno ha sido una mejor y más grande fábrica de sueños para nosotros que Disney, y en muchas ocasiones el profesor gratis y de calidad que nos sacó de la ignorancia sobre un montón de temas que no teníamos a quien preguntar sin que se nos cayera el caracho de vergüenza.

Por eso, como todos estamos más o menos familiarizados con las pobres pero jocosas tramas clásicas de las súper producciones XXX, uno tiende a reconocer cuando, sin querer queriendo ni haberlo pedido, se ve inmerso de un momento a otro en un argumento “para adultos”; solo tus decisiones en ese crucial instante podrán convertir esa oportunidad en una hazaña que le contarás hasta al chofer del colectivo hasta el final de tus días o en una talla memorable que se sumará a tus muchos fails y “lo que pudo ser y no fue” en la vida. Estas son las 20 mejores historias que nuestros lectores nos enviaron y, por supuesto, sus desenlaces alegres (¡cabros culiaos con suerte!) o tristes (todos hemos estado ahí).

20. ¡Mamma mia!

“Arrendaba departamento con una amiga y ella se había ido de viaje a casa de sus papás ese fin de semana, y como normalmente en las noches nos daban bajones y ella hacía pizzas, me entraron ganas y pedí una, no tengo idea cómo cocinar. Se demoraba caleta en llegar y llamé dos veces para preguntar dónde iba el repartidor, y me dijeron que estaba casi llegando. Cuando tocaron el timbre iba lista a empapelarlo en chuchadas cuando, oh sorpresa, era un mino bien rico. Tenía su onda y era alto, con barbita recortada y los dientes blanquitos y parejos (tengo un tema con la dentadura de la gente). Estaba raja, muy cansado, porque se había apurado mucho en llegar y le ofrecí tomarse un vaso de agua. Total era tarde y era difícil que alguien más pidiera cosas a las 12 de la noche. Me dijo que sí y ahí estaba, sentado en mi living y yo sola. Le empecé a preguntar de dónde era, qué hacía… puras hueás para romper el hielo. Yo pensaba ‘hueona caliente, te lo estai joteando, ¡gobiérnate!’ pero filo, no tenía nada que perder y nadie iba a saber tampoco. El chico miró la hora y dijo que tenía que irse, y ahí me la jugué. Le pregunté si de verdad tenía que volver altiro; era sábado y la noche era joven (sí, de verdad dije eso). Se puso nervioso y se paró, yo ahí pensé ‘ya, la cagué’ y me dijo que tenía que ir a dejar la moto y entregar el turno, pero muchas gracias por el vaso de agua y de repente pasaba después de terminar su pega”.

Desenlace: “¡Y volvió! Jajaja, tomamos unos copetes y después hicimos lo que había que hacer, y comimos la pizza luego, jaja”. Carla, Santiago.

 

19. La Venganza de los Nerds

“Cuando estábamos en el colegio con mi hermano, con el que llevo un año de diferencia, él tenía dos amigos que eran muy rehueones, con cara, voz y hasta caminada de hueones, muy nerds. Siempre me saludaban en los pasillos y yo nunca los pesqué, fui súper pesada. Años más tarde, ya en la U, fui con una amiga a un carrete y me llamó la atención un mino, nos pusimos a conversar y me invitó a su depto a hacer el after, pero le dije que andaba con mi amiga y no la quería dejar sola así que no podía. Él respondió que vivía con un amigo así que ahí él lo apañaba. Nos fuimos a su casa y después de seguir conversando y tomando resultó que estos dos hueones eran los amigos de mi hermano, que yo no veía en años y estaban harto más crecidos y minos, jaja. Ellos me decían que igual me tenían un poco de mala en el colegio porque me encontraban pesada y quebrada, y les pedí disculpas, pero todo en buena onda, salieron hartas tallas buenas acordándonos del colegio. Mi amiga se curó y dio jugo, la tuve que llevar a vomitar al baño y la acostamos en una pieza, y quedé con estos dos ex nerds muy ricos, yo muy curada y ellos igual, y hartas hormonas dando vueltas”.

Desenlace: “Seguimos el carrete, yo sentada en las piernas de uno, y entre talla y talla nos dábamos besitos y nos pegábamos agarrones piola. El otro mino igual me tiraba palos y no te niego que estuve más que tentada a lanzarme a lo que saliera joteándome a los dos, pero el mino se fue a acostar y me quedé con el otro, con el que ya tenía más onda, y tiramos en su pieza. Si mi amiga y el otro hueón tiraron o no, no sé. Según ella no se acuerda, pero igual escuchamos ruidos en la pieza de al lado, jaja“. Julieta, Concepción.

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18. Gásfiter a la medida

“Vivo solo y no sé nada sobre cómo arreglar lavamanos o la cocina, así que cuando se echó a perder llamé a un gásfiter de una, pastelero a sus pasteles no más. Llegó un mino MUY rico; o sea, no era rico para el estándar de muchas personas, pero yo sí lo encontré mino. Me pasé el típico rollo de la porno con el gásfiter, jajaja, así que después de un rato me lancé no más y le pregunté, para tantear el terreno, si su polola no se enojaba de que él trabajara tan tarde y 24/7. Me dijo que no, que no pololeaba, y yo pensé ‘ya, me lo joteo igual pero si es hetero cagué’. Pero como en la guerra se ven los valientes, jugué mis cartas igual, le ofrecí un trago y que se quedara un rato a tomar algo si es que no tenía más pega”.

Desenlace: “El mino no era gay pero le robé un besito igual, jaja. Después se fue pero lo noté como confundido, quizás quería quedarse, quizás no. ¡Nunca lo sabremos!” Esteban, Santiago.

 

17. ¿Coseno de teta qué? ¿Eso es matemáticas?

“Estaba a punto de echarme matemáticas en el colegio y estábamos terminando cuarto, yo andaba en otra puro pensando en la PSU y no quería echarme el año y cagar con todo, una pajaaa. Mis papás me pagaron un profe particular y yo quizás de puro pendeja y jugosa me entretenía jotéandolo para ponerlo nervioso, igual el chico era joven, estudiante de la U, y mega perno así que era por puro hueveo, no me gustaba. Estuve en esas como dos meses más o menos, y entre hueveo y hueveo que él muy caballero -pero muy nervioso- nunca pescaba, empecé a encontrarle algo y me llamó la atención en serio. Yo tenía 18 pero era del colegio, igual freak comerse al profe y él además no me pescaba, así que un día estudiando empecé a preguntarle todo muy cerquita de él, a bostezar sacando pechuga y sentada con las piernas cruzadas pero asegurándome que él las pudiera ver. El pobre tipo estaba que se cabeceaba contra la muralla y yo igual me lo quería comer, así que le empecé a hablar muy cerca de la cara cualquier cosa que me preguntaba”.

Desenlace: “El mino, muy caballero siempre, no me pescó para nada y mientras más me ignoraba, yo más insistía. Me debo haber puesto muy cargante y jote porque después de ese día nunca más volvió y me quedé sin profe de reforzamiento”. Valentina, Vitacura.

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16. La clase de gimnasia

“Tenía una compañera en el colegio que me encantaba, y siempre que estábamos en Educación Física la miraba sin que nadie se diera cuenta, aunque yo creo que ella igual lo notó más de una vez pero no dijo nada, ni se dio por aludida. Mi apellido y el de ella eran con Z así que en los controles siempre nos tocaba al último y ese ramo era en las últimas horas del miércoles, así que nos tocaba ir a las duchas cuando ya casi todas mis compañeras se habían duchado e ido para sus casas. Yo la encontraba muy rica y no podía dejar de mirarla nunca, así que un día me pilló en la ducha mirándola con no sé qué cara, pero se puso roja y se movió para otro lado donde yo no la podía mirar, se vistió rápido y se fue. Un par de semanas después, eso sí, la pillé mirándome, y así estuvimos unos meses…”

Desenlace: “… hasta que llegó otro día en que terminamos últimas los controles y nos quedamos solas en las duchas, y ahí pasó de todo pero rapidito, porque en cualquier momento iban a llegar los auxiliares a hacer aseo. Seguimos teniendo nuestros encuentros en las duchas de vez en cuando ese año, pero después ella se puso a andar con un niño y yo entendí altiro el mensaje”. Vanessa, Viña del Mar.

 

15. La amiga de tu amigo, ¡también es amiga!

“Fui a buscar a un amigo en el verano a su casa para ir a un evento, y como mi celular estaba con la batería mala, se me había descargado y no me llegaron sus mensajes diciendo que no iba a poder ir porque estaría en la casa de su polola. Así que, cuando llegué, no había nadie salvo su hermana quien me dijo que si quería lo podía esperar porque la casa estaba sola y ella estaba en sus voladas, le daba lo mismo. Me quedé ahí jugando Mortal Kombat online en la pieza de mi amigo y veía a cada rato pasar a la hermana chica (que de chica no tenía nada, ya que estaba en la U) en puro hotpants y polera corta. Eso es un crimen para cualquier persona pero si así andaba ella en su casa era yo el que estaba sobrando, jaja. Eran como las 6 de la tarde y me ofrecí a hacer once, para esperar a este hueón y que no pelaran que iba a puro pechar, jaja, y me dijo que sí, que ella preparaba unas paltas. Echamos la talla harto rato y nos tomamos unas chelas, conversamos de puras hueás y en volada sincera me dijo que hace unos años yo le había gustado. Yo le respondí ‘la mala suerte, y tú que me gustai ahora’, y se rió y siguió comiendo no más. Después nos tiramos más palos y…”

Desenlace: “… se puso cuático el ambiente y había mucha onda, no había nadie y nos dimos unos besos. Yo quise ir más lejos pero aparte de unos toqueteos locos no pasó nada. Cuando llegó mi amigo nos hicimos los hueones, pero igual más adelante la volvimos a hacer y ahí si pasaron cosas, los sábados era nuestro día, jajaja. Nos pusimos a pololear a los meses de eso y todavía estamos juntos”. Marcos, Chillán.

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14. Lazos Familiares

“Mis papás son separados y vivo con mi mamá hace uf, muchos años. Hace unos siete meses empezó a salir con un señor y pasadas unas semanas lo invitó a almorzar a la casa para presentármelo. El hombre llegó con su hija, y como que tuvimos onda de una. Miraditas, sonrisitas, hueás así. Igual yo no me quería pasar rollos porque era la hija del mino de mi vieja así que chao, la mina estaba vetada, pero cada vez que iba a la casa era la misma historia. Como a los dos meses después de eso ellos se fueron de vacaciones y nos preguntaron si nos complicaba mucho quedarnos en mi casa y pagarle solo a una señora que hiciera el aseo, para así darle vacaciones a la de la casa del viejo. Somos los dos universitarios y andamos a la pinta nuestra así que cero atado, igual la mina no estaba todos los días en mi casa porque iba a la suya y dormía en la mía. Pasaron los días y no tenía muy claro si ella también tenía onda conmigo porque a veces era muy coqueta y otras veces nada. Un día me preguntó si quería ver una película en su pieza y pensé ‘ya, que pase lo que tenga que pasar’ y después de varias chelas puse la mano en su pierna…”

Desenlace: “… y me mandó a la chucha, gritando que éramos casi hermanos, degenerado de mierda y hueás. Me acusó con su viejo y le dejé la zorra a mi mamá en su relación, la mandaron a la mierda y mi vieja no me habló como en dos semanas”. Pablo, La Serena.

 

Más pronto que tarde, la segunda parte (de 3 totales) de esta saga de aventuras de gente común y corriente que también puede llegar a la gloria o fracasar miserablemente, como el resto de nosotros.

¿Tienes una historia bacán en que hayas sido protagonista, para bien o mal, de una trama clásica de porno? Envíala a contacto@calabozomutante.cl y sé parte de este ranking lleno de pasión latina.

 


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Javosandoval

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