Cosas que nos hinchan las esferas del dragón a los frikis solteros cuando tratan de emparejarnos


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Cuenta el mito urbano de los grupos de amigos emparejados que el soltero(a) friki no puede continuar con su estado civil por mucho tiempo porque puede romper el equilibrio de la fuerza y ser el portador de “las malas influencias”; algunos trabajaron bastante duro para conseguir su pierna suave o peluda y ese mutante que sigue pegado a los juegos, que tiene tiempo para ir a la tienda a jugar Magic o puede mandarse tardes enteras de jueguitos de mesa, suele ser percibido como un foco de envidia poco sana para los que ya pololean. También hay estudios del Instituto Aplaplac que presentan al “soltero” como una especie en extinción que debe ser capturado como un pokémon y emparejarlo a toda costa, y eso le toca a los frikis y a los que no hiperventilan con Gundam por igual.

Y por eso, preocupados de la injusticia y obsesión ajena (o presión social) que los solteros  como nosotros sufren constantemente porque ir al cine de a uno es más caro (hay promociones para las parejas y para uno, mascar lauchas), viajar sin +1 cuesta más porque no hay un individuo para compartir gastos (gracias por nada, 2×1 de LAN), ir a recitales o ser considerado una amenaza para el resto de la humanidad, el Calabozo Mutante ha recopilado testimonios de gente que ha pasado por lo mismo que puedes estar pasando tú, porque las viviste o pasarás por estos incómodos momentos.

 

1. Perder puntos de fe en uno mismo

Es como tratar de pasar una y otra vez una etapa del Candy Crush hasta que aparece ese típico amigo seco para cualquier videojuego y hace la pega por ti. Por más que hayas dejado el nivel 3,14 del juego, lo hicieron por ti y sabes, en el fondo, que te quedan muchas más por delante y depende de ti, pero no sabes si podrás hacerlo. Si tienes el mojo, o aprendiste algo en el proceso que te sirva como caballito de batalla. Para Andrés, tanto interés de los amigos en emparejarte puede conllevar un problema. “La joda más fregada es que uno comienza a desconfiar de la capacidad personal de conseguir esas mismas citas, y empieza a depender de la buena onda de terceros para poder tener apenas la posibilidad de conocer a alguien nuevo”, asegura.

Mirko lo resume de la manera más elocuente posible: “Que te sientas Ted Mosby con cuática”.

Sin embargo, el miedo a veces también paraliza. O la costumbre de hacer siempre lo mismo, aunque sabes que podrías querer algo más y lo que tienes no te satisface por completo. Y te mientes, una y otra vez, diciendo que no necesitas cambiar de rutina, y estás de lo mejor solito, pero no es tan así. “No hay una huea peor que estar en esa situación y darte cuenta que, en realidad, eres tú el que hincha las pelotas para que te presenten a alguien. Eso es patético. Pero lo verdaderamente triste es sufrir un domingo solo. Realmente solo. Y extrañar a alguien que en realidad no conoces, alguien que es el ideal de pareja que está en tu mente y que nunca existió. Y sufrir por eso y escuchar las mismas canciones de mierda que, valga la redundancia, te hacen mierda el corazón, pero que cuando las escuchas en público las cantas como si no te afectara. Y peor que eso, es tener a alguien que te dice ‘te amo’ y tu no eres capaz de mentirte a ti mismo para decirle ‘yo tambien’, mínimo. Porque ahí quien te trata de enchufar a esa persona es la persona misma, y uno no es capaz de corresponder eso y, en el fondo, lo que está haciendo es cubrir la tristeza de los domingos solo no más”, reconoce Manuel.

Por eso, hay que afirmarse bien los cojones y salir al campo de batalla, porque ahí es donde mueren los valientes. “Da lo mismo si te va bien o mal, lo importante es participar. El que sigue soltero por miedo al fracaso, merece estar soltero porque si es cobarde en eso, en una relación quizás también lo sea, y su pareja no merece eso. Hoy es el miedo a que no lo pesquen, luego será el miedo al compromiso, después a sentar cabeza, y así. Hay que creerse el cuento y salir a morir nomás”, enfatiza Claudio.

 

2. “Conozco alguien perfecto para ti”

Sakuragi sabe que el camino al Infierno está pavimentado de buenas intenciones.

Sabemos que todos tus contactos (reales o virtuales) tratan de ayudarte a salir del estado civil “-1” y comienzan a invitar a los/as candidatos a cumpleaños, carretes, bingos, completadas, partidas de rol, eventos, etc. “Siempre te presentan supuestamente al ñoño perfecto y el socio termina siendo más piola que una foto o simplemente un saco de weas”, se queja María José.

Angélica comparte la misma opinión. “Que te digan ‘tengo un amigo perfecto para ti, porque es igual de freak que tú, le gustan las mismas cosas raras que a ti’… Loco, eviten eso, al final siempre son un fiasco esos amigos”.

“Una vez mis amigas me encaletaron a un dentista en un carrete, el mino era rico pero todavía estaba traumado con la ex polola. Pasó tres horas hablando de lo mala mujer que había sido con él. Una lata”, agrega Paula.

Alejandro aporta desde la mirada masculina su experiencia. “Para mí lo peor es que cuando tus amigos hacen eso, es como que uno se da cuenta de cómo te ven, y lo que creen que mereces. Te dicen weás como ‘le gustan esos monos horrendos como a ti, y sabe de esos juegos ñoños y películas que nadie ve igual que tú’. Y es fome darse cuenta que te ven así, como algo extraño que solo podría reproducirse con otra cosa extraña como uno. No te dicen ‘oye, conocí a esta chica soltera que es una gran persona, es culta y yo creo que te va a caer bien porque tú mereces una mina bacán’, sino que tratan de juntar mutante con mutante, total entre raritos se entienden”. 

Por eso OK, agradecemos el esfuerzo realizado por hacernos partícipes de su interés en que encontremos a nuestro medio Lego pero no se vayan a la cocina, a comprar copete u otros en masa para dejar al soltero/a con la supuesta víctima de turno. Sépalo, no pasa piola y es incómodo para ambas partes; ah, y no entregue el WhatsApp de su amigo al resto de la humanidad, y menos sin comprobar que la persona en cuestión no sea un demente de patio.

 

3. “Soltero/a = Hannibal Lecter “

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Oye, si los solteros también comemos vegetales, como tallos, berenjenas…

Para María José, más que sobrevivir a ser soltera por opción, está el problema de que una mujer sin pareja no pueda conversar con un chiquillo sin que la familia Miranda no haga su aparición y, mino con el que te vean conversando, te lo encajen como pareja. “En mi pega, cuando tenemos que salir de comisión de servicio, las señoras de mis colegas se ponen cuáticas y yo no estoy ni ahí con cargar muertos ajenos”, confiesa.

Este es un tema bastante complejo, porque hay que lidiar con los prejuicios de las mentes deformadas y sin criterio que ven “pecado” donde su mente lo proyecta. Un ex soltero, Heron, recuerda que cada vez que conversaba con una chiquilla, el entorno social le hacía la pregunta del millón: “¿y cuando te la vas a comer? Molesta la wea, más si lo hacen enfrente del otro homo sapiens sapiens”. Tienden a creer que estar soltero es tener carencias, o desesperadamente desear estar como el resto y, hey, uno ya es un mutante y tiene entrenamiento élite en cómo ser distinto a la masa, no está ni ahí con cumplir las expectativas del resto solo para que todos se sientan tranquilos y cómodos cuando andan en pareja.

 

4. ” Eres raro/a”

No, no lo eres, solo haces valer tus derechos.

En el mundo del ” me gustaría presentarte a….” hay una variable que el amigo buena tela y paleteado no consideró, y es que no haya onda o no te guste. “Pufff es del terror, te quieren presentar a todo el mundo y cuando dices “No” te dicen si te pasa algo raro jajajajaj!!”, cuenta Poly. Aunque no todos, los frikis en general somos bastante selectivos con las personas que decidimos compartir nuestros intereses, ideas o, todavía más, el espacio personal. Es un tema importante para uno, y no cualquier micro nos sirve.

Juan añade que los hombres también son criticados solo por ser honestos con los celestinos de turno. “Lo peor es que intenten presentarte minas/os que no te gusten y digan ‘puta el wn regodeón'”. Como si fuese obligación moral encontrar a todos 1313. El tema es más crítico cuando ponen en juego el factor físico; es casi una aberración cuando uno no pesca a una persona encachada, porque es como estar abusando de tu suerte. “Yo, en tu lugar, la haría toda”, reclaman airados, pero los ñoños somos ezpezialez, y conectamos por la gente de manera tanto intelectual como emocional.

El factor carnal es, en muchos casos, una cosa circunstancial. “Aunque va cambiando con el tiempo, porque si eres más chico vas a mirar más a la mina rica, pero con el tiempo quieres más una compañera de vida, la mina que juega Play contigo, que entiende que tu ñoñez no se debe a que seas inmaduro, sino que es una forma de vivir, tan válida como cualquier otra. Algunos se dan cuenta de eso antes que otros, pero eventualmente a todos les llega el momento de buscar una compañera que te llene en ese sentido. Y muchos estamos solteros porque es rarísimo de encontrar. No es que no haya mujeres frikis allá afuera, pero encontrar una que además se crea el cuento de ser bacán, asuma su frikismo como algo positivo y no esté resentida de algo o alguien, pucha, en mi experiencia es muy escaso”, asume Francisco.

Patricia, por otro lado, sabe que es imposible responder algo que deje a todo el mundo conforme cuando preguntan si estás pololeando y a la negativa sale una pregunta que suena odiosa y es la famosa “¿por qué?”. “¿Soy tan penca que nadie me quiere, soy deforme? ¿O simplemente estoy sola porque quiero, CTM?”, alega.

Es hora de que sepan un pequeño secreto que nos contaron los entrevistados: los que no están ni ahí con las citas a ciegas no son como Mew, el pokémon más raro que la UDI reconociendo un cagazo… No son extraños, ni exóticos, ni están mal de la cabeza. Quizás hasta sean más felices que el mundo que está emparejado, y está bien ser así. La diversidad en el mundo es buena, no traten de homogeneizar todo. No todos los solteros sufren, así como no todas las parejas lo pasan la raja.

 

5. Quieren saber si vives dentro del clóset de Narnia

 

Esto debe ser una de las cosas más hinchapelotas que puede vivir un soltero ñoño (y quizás cualquier soltero): las preguntas de los familiares amorosos, tiernos o simplemente metiches que comienzan a dudar de tu sexualidad, solo porque estás en edad de merecer y no has pelado ni una papa. Podemos hacer memoria de los cumpleaños de cualquier integrante de la familia donde no hayamos escuchado frases como “Yo creo que Juanita es rara porque tiene 45 años y no se ha casado”.

Vivi nos cuenta desde la experiencia de la duda familiar. “Yo estuve soltera mucho tiempo, mis padres empezaron con el ‘hija, nosotros te amamos como eres, incluso si eres gay’. xD”. Como el prejuicio es igualitario, uno de nuestros lectores, Francisco, compartió la opinión que “en las familias de mayor edad o con parientes muy cuadraditos de sesera es muy frecuente de que duden de la sexualidad del soltero por no llevar pareja a los bautizos o matrimonios”. Entonces, uno recurre al amigo paleteado de turno que, por copete y comida gratis, apaña a todas, y empieza el show del punto 3. No hay cómo salvarse de los sapos.

 Andrea va más allá y agrega que “estar soltera para algunas personas significa que eres una potencial lesbiana o que lo eres del todo. O que eres rara… Que eres incapaz de ‘amar’… Que nunca podrás entender el amor de pareja, el amor de madre, etc… Te miran con ojos de bicho raro, de persona antinatural, y quedas estigmatizada hasta que apareces con un mino”. Y rara vez es así.

No andamos zorroneando por la vida, ni ponceando con el contador Axe de cuántas personas uno se come en una noche. Eso nos importa una raja. Es más, somos de los pocos que seguimos creyendo que no vale la pena salir con gente que no nos interesa, porque es una pérdida de su tiempo y del nuestro. Para qué, si sabes que, a la larga, no estamos en la misma parada. No nos admiramos mutuamente, ni respetamos lo que el otro hace. Terminamos la relación antes de que empiece con el pie izquierdo, y por eso seguimos solteros. Mejor solos que mal acompañados, o ser una mala compañía de alguien que sí se ilusiona. Meterse con alguien que no nos gusta, solo por estar con alguien, no estar solo y aparentar, y terminar dañando a la persona en el proceso porque siempre lo hiciste por ti, por una razón egoísta; esa es la verdadera colisonada.

 

 6.  Pierdes tu tiempo con hobbies o mascotas

Pau compartió su experiencia con los amigos que se dedican a gastarle bromas como pegarle el meme que acompaña el punto cinco en el muro de Facebook y “me dibujan gatos por todas partes, como si mi futuro fuera el de la vieja loca de Los Simpsons. Llena de mascotas y las habilidades sociales de un huevo duro”.

Pero hay que tomárselo con Andina. Catalina hace un gran barco pirata con todo ese hueveo y es feliz con sus consolas; aunque todos sus amigos creen que es su hora de tener un pololo, para ella la respuesta es muy tajante: “No weón, no necesito a nadie a mi lado. Mi PS4 y yo estamos mejor que nunca juntos”. Algunos sencillamente quieren estar haciendo otras cosas, y su prioridad no es estar en pareja. No es descabellado ni inmaduro querer llegar de la pega a la casa solo para conectarse a raidear hasta la medianoche, o ver una maratón de House of Cards sin levantarse y pasado a sopaipleto todo el fin de semana sin salir a la luz del sol.

La soltería tiene muchas ventajas, y una de ellas es que puedes hacer lo que te entre en gana y NADIE podrá estar de acuerdo o en contra. Eres tu propio juez de carácter, y tu editor de pauta personal. Y esa libertad es adictiva; algunos, incluso, tienen grandes problemas para renunciar a ella y, cuando se les presenta la oportunidad de cambiar ese mundo de Bilz y Pap por una relación formal, huyen o se hacen los hueones eternamente.

“Debe ser muy triste lo que digo, pero al comienzo de mi soltería me webeaban más porque apagara el pc. En ese tiempo, jugaba Ragnarok y cuando salía era muy poco. Además que las WOEs eran retarde. No me preocupé por las féminas hasta que pasó un año de soltería”, reconoce Daniel. Y, a esa altura, da mucha paja. Uno pierde el músculo entrenado, y está acostumbrado a estar solo. Es más, lo pasa de lo más bien solo. Entonces, ¿para qué? Sí, a veces se echa de menos una media toronja, pero ves a tus amigos pelear por una soberana hueá y se te pasa. 

 

7. Ya no le ves el ojo a la papa

La pipol jura de guata que al no tener pareja, uno no tiene acción y está exento de recrear películas hot en el ring de cuatro perillas por una noche, o varias. “Que piensen que estar soltero es estar ‘necesitado’ y todo el tiempo piensen en tu sexualidad con pena es súper frecuente. Pero una no cuenta las ganás jajajajajaja”, dice Isabel.

Y es que a la gente se le olvida que, cuando eran solteros, estaban en el mercado libre del “pasará todo lo que quieras y puedas hacer que pase”. Hay dos etapas en la soltería de un friki; la primera, cuando no tienes otra opción y posees poca o nula experiencia en atraer al sexo opuesto; eres un seco en Street Fighter pero no sabes bien qué decirle a una chiquilla para que te dé el visto bueno. Y la segunda es cuando ya has tenido relaciones con personas, aprendiste las mañas básicas para saber hacerla si la oportunidad se presenta, y tomaste consciencia de las cosas buenas de tu personalidad que puedes explotar a tu favor.

“Se cree muchas veces que el friki no tiene las habilidades sociales suficientes para moverse una mina, pero nada más lejos de la realidad. Lo que no tenemos, al principio, es experiencia. No sabemos cómo empezar, pero una vez que empezamos, ya no nos preocupamos de conectar con alguien y esperar mágicamente a que se fije en nosotros. Somos más directos, llevamos más la delantera. La mayoría de mis amigos y yo partimos súper tarde pololeando, y dejamos de ser vírgenes pasados los 18, pero eso no significa que lo hayamos pasado mal en la vida, jaja, todo lo contrario. Uno aprende mucho, porque le agarras el gustito y, como los frikis somos medios obsesivos cuando algo se nos mete en la cabeza y queremos ser los mejores, nos dedicamos a sacar toda la experiencia que podemos de cada relación, por chica o esporádica que sea, con una mina. Así uno aprende mucho, muy rápido, y deja de ser un problema”, explica Gabriel.

Es posible, incluso, que aprendas tan bien a ser un winner que puedes amedrentar a otros con tu perso, porque no tienes nada que perder“Cuando quieres simplemente conversar con alguien, inmediatamente te conviertes en un pollo asado. Y para qué decir cuando respondes como mujer grande a alguna insinuación, ¡todos arrancan!”, apunta Lorena. Lo que no pasa, en la mayoría de los mutantes, es el zorroneo. El friki no se come 32 minas al mes, se come una cada luna llena, y no anda contando sus hazañas o derrotas por el mundo. “El que come callado, come dos veces. Además, si te quieres y te empoderas harto de lo que tú quieres hacer, cuando vas a un carrete, por ejemplo, puedes decir ‘No’ si es que no quieres agarrar con alguien. Sabes que nunca te faltará, así que no cedes ante cada oportunidad que surge. Cuando voy a un carrete y llego sola, la gente piensa que ando buscando con quien follar y solo quiero chelear y comer pizza, pero si un día quiero estar con un mino, él lo va a saber y no el resto. Los ñoños no somos tan atarantados como se piensa”, afirma Coni.

No hay nada más falso que creer que uno anda con ganas por la vida. O sea, tenemos necesidades básicas, como todo el mundo, pero hay otras vías para solucionarlo distintas a pololear. De repente conocer a alguien para un touch and go, un grado 3 y nada más, un amigo con ventajas varias, RedTube y una pizza al lado, algún cabro inocente que uno utiliza como toy boy/girl, o incluso el clásico raideo a la disco, desde el nivel Ultimate (descartar la cantidad y apuntar a la máxima calidad) hasta el nivel Van Hellsing (cazador de monstruos). En la creatividad y la vara que uno ponga está el límite del mambo.

“El mundo nos dice que la pareja única y la cacha de la espada, y no faltan los que dicen que los frikis no tenemos lo que se necesita para tener siempre una patraña por ahí, pero somos tan personas como el resto. Hay que creerse el cuento, y eso va en la autoestima, no en ser friki o no. A la chica que hace cosplay, al mino que juega LoL y al que va al patio de comidas a jugar cartas Mitos y Leyendas también le gusta el sexo, como montones de otras cosas, y los ñoños no somos seres unidimensionales. Obvio que tenemos nuestras movidas por ahí, pero nuestra vida no gira en torno a eso, como sí pasa con los zorrones y las minas huecas, hasta cierto punto. Y no quiero generalizar, porque en cada grupo de gente afín hay personas muy distintas entre sí. Pero si hay algo que casi todos, si es que no todos, tenemos en común es que el sexo es algo natural y que todos aprendemos eventualmente a encontrar la forma de obtener lo que uno quiere y necesita”, declara Loreto.

No todos los solteros son el fiel reflejo del pobre Ted Mosby o de la desesperada Brigdet Jones; algunos son bastante felices buscando con quien compartir algo de la vida, ¡pero por ellos mismos! Sin samaritanos que nadie pidió, y sin situaciones forzadas que son una lata para los dos que participan como si estuvieran en un reality y los otros miran desde lejos qué pasa, a lo Animal Planet. Ñoño o no, cada quien se las arregla para hacer la vida que le gusta, y no hay nada de malo en eso. 🙂

 


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GaviotaPatagona
Standmaster de Torao. ¡El One Piece existe! Periodista. Un alma oscura mitad kawaii/mitad mutante.

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