Guía del Pajero Intergaláctico para no regalar charcherías este fin de año


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Hoy pagan el sueldo de noviembre a muchos chilenos y, aunque para la mayoría eso significa dejar de vivir en calidad de indigente, llegando derecho a la casa a acostarse para que el sueño quite el hambre y así evitar llamar a los fieles amigos de Papa John’s y quedar más negro en la línea de crédito, no pocos serán los que, con el dolor de su oscura alma, tendrán que comprar regalos ya sea para la familia en Navidad o para esos “amigo secreto” de la pega que pocas veces son bacanes y terminan, generalmente, siendo un cacho del que uno sale llevando cualquier cosa que venden afuera del Metro por luca, o un par de challas para que no se vea tan paabre el presente.

Sin embargo, hay opciones infinitamente mejores, que no necesariamente implican gastar más plata o un envoltorio más pro, sino ocupar esos dones que Cthulhu nos dio y que rara vez aprovechamos como deberíamos; observación, intuición y conocimiento acumulado. Por eso, luego de quebrarnos la cabeza a punta de Bálticas de litro con los editores de este abominable sitio web en sendas sesiones editoriales muy serias, hemos redactado este “breve” manual para no fracasar nunca más con regalos al peo que todo el mundo igual está comprando, y la posibilidad de que te llegue la misma hueá de vuelta es muy losermente alta. Predica con el ejemplo, regala con dignidad.

 

PARA ENFRENTAR EL PAJERO AMIGO SECRETO

 

1. Piensa una forma original de regalar algo que ambos puedan compartir.

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Normalmente estos grandiosos eventos sociales, que son convidados de piedra en casi todas las fiestas de fin de año en pegas donde todavía trabaja gente mayor a 45 años, tienen una cuota establecida para que “la gente no se vuele gastando plata”, pero todos sabemos que lo último que uno quiere es soltar monedas en un colega a menos que lo encuentre mino o ella sea simpática, así que en realidad la cuota es una táctica desesperada por resguardar el mínimo aceptable como regalo y que el colaborador no llegue con, literalmente, un puñado de chicles de cien pesos.

Por eso, una vez que nos dan la cuota, por ejemplo 5 lucas, lo primero es pensar qué harías tú si tuvieras esa plata y quisieras algo entretenido. El problema de estas instancias fomeques es que uno las enfrenta con tedio, pero no tiene por qué ser así. Tú también puedes sacar provecho de este regalo, y ahí la cosa se pone interesante. Puedes escribir tú mismo, en un papelito decente, un ticket que vale por un happy hour para dos, argumentando “ya que me tocó regalarte algo, pensé que quizás es un buen pie inicial para conocernos más y pasarlo bien, porque hablamos poco en la oficina y creo que para eso son estas cosas”. Quedas como un hueón inteligente, sensible, que le da una vueltita adicional a un tema aparentemente simple.

 

2. Utiliza la ventaja de la variedad de stock fuera del sector de tu oficina.

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Esto, en verdad, es bastante lógico y nadie lo aplica. Si trabajas en una comuna llena de edificios de oficinas, la probabilidad de que las personas que allí pasan todos sus fucking días se sepan de memoria todos los locales comerciales de la zona, porque son el único escape a la rutina de la pega y es donde pueden comprar algo más que la bazofia de la Vendomática. Y como nadie espera realmente algo digno para el Amigo Secreto, quizás su expectativa es que les llegue cualquier cosa que esté en esos negocios. No obstante, en otros barrios no venden las mismas cosas, y ahí la cosa se abre en opciones por la misma plata.

Un ejemplo concreto es que los supermercados varían lo que tienen a la venta según sector geográfico, porque la gente tiene más plata en otros lados y no compra charcherías, pero tampoco están dispuestos a derrochar ya que el rico es rico porque no gasta absurdamente en hueás como nosotros, que apenas tenemos un par de lucas en la mano las hacemos parir. Entonces, el retail nos solucionó este atado logístico colocando productos más premium por la misma plata en barrios más pitucos. Vayan ahí, y verán que hay packs de cervezas artesanales por 5 lucrecias, kits de chucherías para arreglarse las uñas por 4 verdes, y otras cuestiones igualmente sacadoras de apuros y haaarto más presentables que el chocolate Golden Nuss más prostituido que Electronic Arts.

 

3. La estadística es la clave del éxito.

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A ver, ustedes son personas inteligentes, quiero creer. Y, si más de alguno trabaja con números en esos Excel del terror que al final nadie mira, sabrá que existe una cosa llamada curva normal, y que agrupa con cierto grado de confianza aquellas conductas que más se repiten en la población. Llevado al mundo de los regalos, el truco es que, si les tocó una niña como Amiga Secreta, ¿cómo no van a tener el mísero número de 10 conocidas o amigas de confianza a quien preguntarles qué chuchería comprarían ellas por menos de 5 lucas? Las mujeres tienen un talento sobrenatural para multiplicar la cantidad de hueás que pueden obtener por la misma plata que uno, hombre simple, gasta en apenas un ítem inútil. Ellas son las que saben, no nosotros. Y, si el caso es inverso, usen el sentido común y la estadística. ¿Lo han visto fumar? Bacán, porque un fumador siempre necesita cigarros y un encendedor.

Al corazón de las mujeres se llega regalándoles cosas que, por tiempo o paja, no han podido comprar pero siempre necesitan, como removedores de cutículas, cremas de manos o espejos chicos que quepan en cualquier cartera. Y, al de los hombres, se llega con lo práctico; si el tipo hace algo, lo necesita. Una entrada para un partido de fútbol charcha, como Cobresal vs Barnechea, será inmensamente mejor que cualquier parafernalia de belleza o moda que a nosotros nos importa una real raja.

 

PARA GANARLE AL TEMIDO REGALO DE NAVIDAD

 

1. Un hombre que no recuerda su historia está condenado a repetirla.

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Cabros, miren las fotos de Navidades pasadas y no repitan las cosas, con eso ya triunfaron en la vida. Uno de los errores más frecuentes es que, en el momento de urgimiento a última hora, compramos lo primero que se nos viene a la cabeza y, especialmente en el caso de los hombres que no conocemos precisamente un banco de alternativas gigante, siempre los lugares son comunes. Y, como no vamos a ponernos a estudiar sobre moda o perfumes, porque requiere mucho tiempo y una sensibilidad que no se compra en la feria, sí podemos ser mateos y aplicarnos observando lo que no hemos regalado aún.

 

2. No piensen el regalo según su criterio, sino de acuerdo a lo que esa persona necesita o quiere.

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Si se trata de una mujer, CUALQUIER cosa de belleza sirve. Cualquiera. Hasta la mujer más machorra se aplica una crema o valoraría tenerla. No hay que ser un premio Nobel para pensar en algo rebuscado, sino averiguar tres cosas básicas; qué tipo de piel tiene (lo puedes preguntar a algún familiar o amiga de ella), cuál producto es más adecuado para su edad (una mujer joven estará más preocupada de resaltar los atributos naturales que tiene, por ende preferirá labiales más intensos o brillos, mientras que una más veterana tiene patitas de gallo, arrugas y otros detalles que oculta con bases más gruesas y cremas de rejuvenecimiento o retardo del mismo), y cuál marca es su favorita (aunque calidad hay en varias, las mujeres prueban hartas hasta que encuentran la que más les acomoda). No inventemos la rueda, no va a resultar. En el peor de los casos de confusión, si la chica tiene Facebook o Pinterest, recorran su perfil y encontrarán toda la inspiración que necesitan.

Para un hombre, el desafío no es otro que regalarle lo que él disfrutaría y no lo que a ti te gustaría que él disfrutara. Muchas mujeres no logran salir de este paradigma, de meterle opinión al regalo, haciendo valoraciones como “ah, pero es que cómo le voy a regalar un juego para que se siga embruteciendo, le compraré algo que le sirva”, pero la lógica es que, si necesitamos algo, lo compramos. Si no lo tenemos es porque no lo necesitamos. Entonces, nos están regalando cosas que sí, según su perspectiva serían útiles, pero en el fondo no nos interesan. Y, si llegamos a usarlo, será por cortesía y en el momento en que ellas estén mirando, pero la dura que hacen más bulto que beneficio. ¿Quieren llegar al corazón de un hueón? Vayan directo al grano, sin caminos alternativos creativos que en el fondo no se valorarán tal como ustedes esperan y solo generarán frustración. ¿El tipo es gamer? Accesorio gamer. ¿Le gusta leer? Un libro. Normalmente los hombres somos bien autorreferentes y sería raro que no hayamos dicho alguna vez las cosas que nos gustan. Conocimiento gratis y de calidad, úsenlo.

 

3. No hay mejor regalo que el que no se puede replicar.

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Ejemplo concreto; ¿cuánto cuesta hacer un retrato, de esos que los artistas dibujan en la calle? No más de 5 lucas, o 10 si es que el tipo es muy notable. Entonces, lleven una foto de la persona a quien desean regalar algo, y listo. Regalo fácil, barato e imposible de imitar. Las fotos, los dibujos, los detalles manuales y otras cosillas que implican esfuerzo propio se valoran mucho, y normalmente quedan en el top ten de regalos bacanes que uno recibe en el año. Eso sí, si van a regalar algo así, que sea bueno. Bien hechito, con cariño, un dibujo no amorfo o una pintura de pre-kinder.

Y, si las manualidades no son lo suyo, utilicen el conocimiento que tienen de la persona para obtener un diagnóstico único y escoger algo absolutamente a la medida. “¿Recuerdas que, cuando fuimos de gira de estudios el ’94, me dijiste que te encantaría tener un perfume que tuviera una botella en forma de paloma?” O sea, ¿quién más se va a acordar de eso? Y los ñoños somos especialistas en rememorar datos inútiles, así que echemos a andar la sesera. Investiguen, usen Facebook, todos los gustos de la persona están ahí. Si Zuckerberg le saca lustre para ofrecernos publicidad, nosotros también podemos aprovechar esa información. Por ejemplo, hoy abrí mi inicio de Facebook y leí a una chica escribiendo que anoche se quedó dormida escuchando a Jorge Drexler, Bruno Mars y Damon Albarn. Listo, ahí tengo tres opciones de discos para comprar si es que tuviera que regalarle algo.

 

Cabros, es tan fácil regalar algo digno y salir del horror de las colonias cuma o los chocolates en promoción que venden en las cajas del supermercado. Lo único que se requiere es dejar de mirarse el ombligo y poner un poco de atención al resto. Ahí está toda la información que necesitamos.

Ah, y un último tip; regalo muy caro compromete, y un obsequio muy barato denota falta de preocupación ya que el amarrete nunca es bien evaluado. Si es muy personalizado y no conoces mucho a la persona puede ser incómodo o generar suspicacias, y el dinero, las gift cards, los utensilios de cocina o de aseo para el hogar, comida, productos de baño y las flores (en San Valentín sí, Navidad NO) son los peor rankeados entre la lista de regalos indeseables que compartió MasterCard basándose en lo que los europeos compran en estas fechas.

 


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Javosandoval

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