Las 20 PLR más WTF a la pololi o el suche de turno


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Escribir en el Calabozo Mutante me da la oportunidad de investigar temas país que jamás podría abordar en mi trabajo del mundo real; muy lejos de esos tópicos serios y relevantes para el desarrollo del espíritu crítico del país que plantea el Informe Especial, como el porno en Chile, esta nota me llenó de alegrías y, de verdad, auténticos calambres riendo de la desgracia ajena. Sorry si esto les parece de mal gusto, pero las personas que me contaron sus historias también reían, todos reímos, y bueno, qué se le va a hacer, si las cagadas ya están hechas.

Y es que cuando se trata de poner fin a una relación, por breve, larga, rara, seria, pendeja, light, amorfa que sea, nunca hay una forma correcta de hacerlo. Puedes pensar por largas horas en las palabras precisas o el momento perfecto, pero no nos pisemos la capa entre superhéroes, eso no existe. Patear a alguien siempre va a ser una mierda, y si te pegan la PLR, aunque la persona que lo hace te importe un coqueli, no da lo mismo. Duele justo ahí, en el mediastino, esa zona que a veces nos gusta pensar que pincha un poco el pecho porque estamos llenos de gases, pero sabemos cuál es la verdad. Corazón roto, le dicen; o igual puede ser un pack de 36 piezas de sushi que comiste muy tarde en la noche, es una mala idea cabros, no lo hagan.

Veinte personas que a esta altura ya recuerdan estos hitos de su historia romántica con humor y autobullying me contaron cuáles fueron sus experiencias más what the fuck / bizarras / incomprensibles / jugo / fail / paabres que les tocó vivir, tanto desde la vitrina del afectivamente descartado como en el rol del que corta la huincha amorosa sin dignidad, las cuales van rankeadas desde la más CSM hasta la más impresionantemente patán.

(Nota del editor: En vista que un troll de aquellos nos acusó vilmente de plagiar una nota gringa infinitamente más fome que esta, no solo decidimos cambiar los gifs animados para bajarle la espuma a su chocolate, sino agregar 3 testimonios más que habíamos dejado fuera de la publicación original, solo porque tenemos mucho material original para compartir. Escribiremos hueás, pero nuestra credibilidad es lo primero.)

 

20. El buen amigo Facebook

“Cambió el estado de Facebook de ‘en una relación’ a ‘soltero’. Así de simple, así de sencillo. Todos sus amigos y amigas empezaron a comentarle que pucha, que ánimo, que igual yo no era para él, que podría encontrar una mina mejor, más bonita y más simpática en el futuro. Yo estaba en la pega, soy enfermera y no tengo tiempo para meterme a Face hasta que llego a la casa. Cuando vi la cuestión ya tenía más de doscientos comentarios. Lo llamé y nunca contestó el teléfono”.

Rosita, 24 años, Santiago.

 

19. Las hermanas también pueden ser sexy (¿?)

“Mi ex pololo de dos años me invitó a alojar a su casa un fin de semana en que sus papás no estaban; ambos éramos estudiantes en ese tiempo así que siempre había que aprovechar esos momentos en que por fin teníamos tiempo para nosotros no más, sin otra gente alrededor. Al menos eso creía yo. Cuando a la mañana siguiente me puse a hacer la cama, entre la ropa de cama encontré una lencería súper ordinaria, la dura que era con puros encajes muy cuma. Le pregunté qué onda, y me quedó mirando con cara de hueón ofendido y me dijo que cómo tan enrollada, que era obvio que esa ropa era de su hermana. Cómo chucha, le dije, y me respondió que si no le creía y no había confianza, terminábamos. Y lo curioso es que la hermana del hueón no vivía en Temuco, así que o el chanta no hacía su cama desde el verano, o quizás cuántas veces me gorreó”.

Camila, 23 años, Temuco.

 

18. El súbitamente liberal

“Me dijo que se había estado dando cuenta que en realidad él tenía mucho por vivir todavía y no creía que estar con una sola mina toda la vida fuera lo que en realidad él querría para siempre. De hecho, él estaba empezando a pensar que si veníamos al mundo a conocer y aprender, era un despropósito llegar y amarrarse con algo de una, y tan chico (¡tenía 28!). Me contó que había estado saliendo con otras minas, pero que todavía no había pasado nada con ellas, y me invitó, ojo ahí, me invitó a que si yo quería, yo lo podía compartir con las demás porque él no tenía tema con eso”.

Christine, 24 años, Viña del Mar.

17. La tecnología digital al servicio del cobarde

“Un día llamé a mi ex a su teléfono y no me contestó, me mandaba derecho al buzón. Yo nunca pesco el buzón, siempre corto antes así que no caché al tiro lo que estaba pasando, y como dos días después del primer llamado, estaba haciendo una maqueta en el departamento y la llamé de nuevo, pero como estaba con las manos ocupadas puse el altavoz. Estaba con unos amigos en la mesa del living haciendo el trabajo, y sonó llamando hasta que llegó al buzón, y una grabación decía ‘Pancho, no sabía cómo decírtelo, así que te dejé este mensaje diciéndote que terminamos. Me aburrí y ya estoy saliendo con otra persona, sé digno y no me busques, no tengo nada que explicar, no me juzgues’. Así no más, mis compañeros hasta hoy me dicen ‘el chico buzón de voz'”. 

Francisco, 27 años, La Serena.

 

16. Mejor tarde que nunca

“Pololeamos con el Carlos a distancia por casi dos años, y habíamos conversado varias veces que el único camino para la relación es que viviéramos juntos en la misma ciudad. Como trabajo en un banco, empecé a mover de forma piola un traslado a Santiago, porque las cosas se estaban dando bien y salió una movilidad interna a la que postulé y quedé. Yo nunca había salido de Concepción más que un par de días de viaje, no conocía a nadie fuera de mis amigos que estaban todos en Conce. Me la quise jugar, porque igual era bien serio lo que teníamos y habíamos hablado de esto varias veces, que ojalá algún día se diera. Lo llamé para contarle cuando me quedaba un mes para irme a Santiago, y él quedó como súper sorprendido, y me dijo que en realidad él estaba pensando y lo mejor era terminar. Él creía que no iba a resultar. Yo estaba en shock, tenía mi departamento en Conce arrendado ya a otra persona que lo iba a ocupar a fin de mes. Me vine no más a Santiago, tuve que alojar en un hostal unas semanas hasta que encontré un departamento. No conocía a nadie y lo pasé como el orto. Al final supe que el Carlos tenía, obvio, una mina en Santiago, y una guagua juntos. Una joya”.

Marcela, 34 años, Santiago.

 

15. Desaparecida en acción

“Con la Camila estuvimos juntos cuatro años y siete meses, estábamos listos para irnos a vivir juntos y yo estaba ahorrando para el pie de un departamento, me faltaban dos meses más de ahorro y listo. Un día desapareció, pero hueón, de verdad desapareció. Dejó su departamento, cambió el teléfono, cerró su Facebook, los amigos no sabían qué onda, la mamá tampoco, nada. Nunca peleamos, fue todo súper raro. En la pega de ella me dijeron que había pedido una licencia por stress, justo el día que nadie más supo de ella. Yo me preocupé más que la mierda. Como a los dos meses, en que hasta había puesto una denuncia por presunta desgracia, la mina me escribe diciendo que no fuera tan cuático, que ella estaba bien, en otra ciudad y tenía otro mino. Que su mamá sabía así que estaba todo bien. Y yo le dije que cómo iba a estar todo bien, si nunca me dijo nada. Respondió que no esperaba que yo la entendiera, pero que no le tuviera rencor, que era lo mejor para los dos”. 

Juan Carlos, 27 años, Valparaíso.

14. Doble de riesgo

“Mira, en la primera relación que tuve terminé por ser la doble, porque él tenía ya una relación de un año con otra mina. Conmigo llevaba un año también. Me di cuenta por Facebook, porque ella le dijo ‘feliz aniversario’ y yo también”. 

Paula, 24 años, Valparaíso.

 

13. Todo sea por más tiempo para jugar World of Warcraft

“Fue súper simple, él me invitó un día a tomar una cerveza y me dijo que estaba súper confundido en su vida, y que necesitaba un tiempo. Yo le respondí que yo no creía en lo de darse un tiempo y él lo sabía, que yo estaba clara sobre nuestra relación y si él tenía dudas, por qué no me lo dijo antes. Que era terminar o nada, y me dijo terminemos entonces. Quedé súper mal, estaba segura que era por otra mina. Yo fui a psicóloga y todo, para que caches lo mal que quedé. Meses después, supe por mis amigos que el Pablo necesitaba más tiempo para jugar World of Warcraft, porque estaban en una progresión del Lich King heroico y si no se hacía el tiempo lo iban a sacar del grupo, así que por eso me pateó”.

Manuela, 24 años, Santiago.

 

12. El mejor amigo del hombre siempre será el perro

“Un día estábamos en la casa de Cristián y de repente el perro de él entra a la pieza, y yo lo eché de la cama para que no ensuciara. Él se enojó caleta, me dijo que su perro era como su hermano y yo lo había mirado súper feo. Que el perro tenía sentimientos, y ellos tenían un vínculo especial, si yo le gritaba al perro era como si le gritara a él. Yo le dije que se calmara, que no tenía nada contra el perro, que era para que no ensuciara, pero me dijo que algo se había quebrado y ya no podía seguir pololeando conmigo”.

Francisca, 29 años, Santiago.

 

11. Autosabotaje

“La más fail fue cuando me autosaboteé para que mi pololo celoso me pateara sin que él cachara que era para no hacerlo yo y aguantar su escándalo, porque el hueón me hacía escenas por todo. Cayó en cada truco y me pateó él, funcionó todo perfecto”.

Angélica, 33 años, Santiago.

10. La joya de Los Ángeles

“Cuando nos comprometimos, compré un anillo bien caro, porque siempre había soñado que cuando me casara iba a ser tirando la casa por la ventana. Un día me llamó súper urgida, diciéndome que la habían asaltado y le habían quitado el anillo. Obviamente le dije que no se preocupara, que era una hueá no más, que ya íbamos a comprar otro anillo. Un amigo me contó que la mina lo había vendido para pagarse un viaje a Colombia, de vacaciones. Cuando la confronté, me trató de mentiroso, de poco hombre, y me pateó. Y se fue a Colombia a pasar las penas”.

Ángelo, 32 años, Los Ángeles.

 

9. Cómo funar para siempre un lugar de carrete

“Me llevó al pub donde nos conocimos y al que siempre iba antes y seguía yendo con mis amigos y me pateó ahí. O sea, hueón, literalmente conocía a todos en ese lugar, desde el dueño hasta el cabro que limpia el piso part time. Podría haber elegido mil lugares distintos, pero no, fue en ese pub. Me hizo mierda el corazón, la cabeza y me cagó mi lugar de carrete favorito”.

Mario, 33 años, Santiago.

 

8. La publicista BTL

“Por lo que supe más tarde, a ella le habían contado que me habían visto agarrando con otra mina en una disco. Ella se lo creyó de una, porque era súper celosa e insegura, e imprimió varios afiches y los pegó por toda la cuadra donde vivimos y la calle de mi pega. Obvio, todo el mundo los vio. En el cartel, decía que terminaba conmigo, así que así fue como me patearon. Resultó, eso sí, que yo no tenía nada que ver y la mina, luego de dejarme la zorra en la vida, luego quiso pedirme disculpas pegando NUEVOS AFICHES rectificando la información. Te juro que quería matarla, pero más me quería matar yo por haber estado con una mina así de loca”.

Marlene, 29 años, Santiago.

7. Audiovisual style

“Daniel es productor audiovisual y, para patearme, me hizo un video. Incluso algunos de nuestros amigos en común salieron en él. Empecé viendo el video con una tremenda sonrisa, pensando que lo había hecho para sorprenderme, pero no, era para pegarme la patá en la raja”.

Cristina, 22 años, Santiago.

 

6. Corazón viajero

“Terminó conmigo porque, según él, tenía una pasión y era viajar por varios países. Me dijo que era mejor de esta forma, porque no sabía si iba a volver a Antofagasta y no quería irse sabiendo que yo lo iba a extrañar. Lo raro es que este hueón de viajero tenía los puros piques a la esquina a comprar pan, y de hecho su tremendo viaje terminó siendo a Iquique, donde el hueón se comía a otra mina y se fue a vivir con ella”.

Carolina, 23 años, Antofagasta.

 

5. Pero tía, no me eche de la casa

“Nosotros pololeábamos hace más de tres años, y ella se había ido a vivir a mi casa porque no era de Conce, entonces mis viejos que son relajados le dijeron que para qué iba a pagar pensión, que mejor viviera en la casa porque teníamos hartas piezas y mis hermanos ya son viejos y se fueron a sus propias casas. Un día llego a la casa y mi vieja me dice que la Maite habló con ella, que terminó conmigo y ella estaba súper mal de lucas, que por favor no la dejara en la calle, y mi vieja le dijo que bueno. Lo curioso es que la Maite nunca me pateó directamente a mí, y quedó en la casa como dos meses viviendo gratis; yo estaba tan descolocado que no me atreví a decir nada, solo me cagué de risa de lo patuda que era la mina”.
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4. La gran George Costanza

“Te juro que fue como ese episodio de ‘Seinfeld’ en que George renuncia a su pega, se arrepiente y otro día vuelve a su oficina haciendo como si nunca hubiera pasado nada. Lo mismo me pasó, pero con un ex que me pateó un jueves, al hueón lo vieron en la disco bailando y comiéndose otras minas, se fue el fin de semana a Pucón y el lunes el lindo me llama, diciéndome que si me puede pasar a buscar a la pega para que vayamos a comer algo. Yo pensé que era para dar alguna explicación, pero se empezó a comportar como si no hubiera pasado NADA y siguiéramos pololeando. Me tomó la mano y me quiso dar un beso. ¡Te pasaste!”

Paula, 28 años, Temuco.

 

3. El trueque del siglo

“Un día la Paula insistió en que saliéramos con una amiga de ella, que había llegado hace poco a Santiago y no conocía a mucha gente. A mí no me caía muy bien la mina porque la encontraba medio rara, pero le dije que sí, porque era su amiga y cómo tan poco solidario. En la disco, la Paula me hacía puros comentarios preguntándome si yo opinaba que su amiga era bonita o no, si yo como hombre, si no estuviera pololeando, la encontraría rica. Yo le dije que no mucho, porque no era mi tipo. Entonces le dijo a la amiga si agarraría conmigo si es que yo no estuviera pololeando, y ella le dijo que no, porque no me conocía. Ese día tomamos harto, y en un momento nos fuimos a sentar y la Paula nos dice que si yo me doy un beso con la amiga, ellas dos se dan uno. Nos dimos el beso con la amiga, y la Paula se paró y dijo ‘Hueón maricón, cagándome en mi cara’ y me pateó ahí mismo. Luego supe que todo había sido armado para patearme y la amiga se prestó para el cuento todo el rato”.

Fernando, 29 años, Santiago.

 

2. Cambio de equipo

“Con la Maca pololeamos todo el 2012 y parte del 2013, y fue más o menos en agosto cuando un día me llama para que nos juntemos y me dice que necesita terminar conmigo porque me ha estado ocultando algo, y que si yo he notado que hemos tirado menos, y le dije que sí, y ella dice que es porque se dio cuenta que en realidad le gustan las minas. Yo no entendía qué chucha, y ella me dijo que sí, que le gustan las minas, que no sabía antes porque no le había pasado, pero que conoció a alguien y se dio cuenta que era lesbiana. Quedé para la cagá, y yo de verdad pensé que ella se cambió de equipo, hasta que un día, este año, un amigo me dice que vio a la Maca en una disco con un hueón de la mano. Averiguamos un poco y no tenía nada de lesbiana; se comió como a siete hueones después que yo”.

Nicolás, 28 años, Osorno.

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1. Un mundo paralelo

“Fue como un episodio de ‘La Dimensión Desconocida’. Yo pensé que me estaba volviendo loco. La Maca y yo llevábamos unos cuatro años juntos y un día, de la nada, empezó a andar con otro hueón, un compañero de la universidad. No hubo explicaciones, nunca me pateó, un día yo llegué a la U y ella estaba con el hueón agarrando afuera de la facultad. Yo le dije ‘Maca, ¿qué onda?’ y ella me respondió una hueá como ‘Loco, ¿qué te pasa, cuál es tu problema?’. Toda esa semana sentí como si de verdad hubiera sido todo un sueño, o como en una película de terror en que caí en otra dimensión”.

Claudio, 30 años, Chillán.

 

MENCIONES HONROSAS

 

Correos de Chile, más veloces que nadie

“Salí con un mino por unos cuatro meses, más o menos, y un día nunca más me respondió los mensajes, ni el Face, ni WhatsApp. Siempre hablábamos aunque fuera un poco cada día, por eso me pareció súper raro. Yo estaba más preocupada que molesta, la verdad, y pasaron como dos semanas antes que supiera qué había pasado en realidad. El muy maricón estaba esperando que me llegara UNA TARJETA COMO DE VILLAGE a mi casa, donde el hueón me pateaba. ¡Quién chucha en el año 2012 usa esas hueás de tarjetas, y cómo mierda las usai para patear a alguieeeen!”

Sandra, 26 años, Santiago.

 

El buen correo electrónico nunca defrauda

“Martín me mandó un correo, al mail de la pega, pateándome. Imagínate, yo estaba ahí, entre comunicados de prensa, mega estresada tratando de armar una pauta, y en medio de todo eso abrí el correo de este hueón. La cosa no duraba más de tres párrafos y tenía la frase para el bronce ‘tú no tienes la culpa, soy yo el del problema’. Supongo que lo mandó a ese mail porque sabía que lo iba a ver de inmediato, y que como él estaba de viaje, aunque quisiera llamarlo no lo iba a poder contactar”.

Antonia, 24 años, Santiago.
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Aunque sea por carta, siempre cara a cara es mejor

“Llegó mi ex a mi casa con un sobre en la mano, y me preguntó si tenía tiempo. Yo le dije que sí, y se sentó en una silla; igual era raro, porque había varios sillones vacíos, no había nadie en el living. Me pidió que me sentara, porque quería leerme algo. Empezó a leer una hueá que tenía escrita, era una carta que había hecho para terminar conmigo pero pensó que era mejor si me la iba a leer a mi casa. Le dije que cómo tan hueón, que por carta, qué hueá era esa, y me dijo que él podría haberme mandado la carta o tirarla debajo de la puerta, pero pensó que leerla a la cara era mejor”.

Marta, 36 años, Temuco.

 


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