Lo que Callamos los Mutantes – Parte 1: El amor por Internet sucks


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Hoy es el 14 de febrero y muchos andarán pegados como lapas con el/la +1, celebrando el día del amorsh. Otros sacarán del clóset a la almohada husbando o waifu y algunos Mutantes, haciendo caso a nuestro llamado por las redes sociales de buscar historias en que todo se fue a la B, nos enviaron a nuestro correo electrónico y bajo el sistema de protección al Mutante, sus experiencias freaks. Porque no todo puede ser amor en la vida.

Aquí empezamos en “Lo que Callamos los Mutantes”, acompáñenos a leer la primera confesión. *Inserte música triste y saque los pañuelos*.

 

A ella le conocí jugando WoW (World of Warcraft) y en aquel tiempo tenía un novio que de sólo leerles podía intuir el tipo de tratos que tenían en la vida real. Eran una pareja argentina que cada vez que estaban online se producía algún tipo de pelea por cualquier cosa, desde un ítem dropeado que el otro deseaba…Hasta quien tenía que cocinar mientras el otro raideaba.

Por cosas del destino terminaron y más o menos por aquí comienza mi historia: a medida que nos íbamos conociendo a lo largo del año con la chica descubrimos bastantes cosas en común y a veces sólo nos llamábamos para no sentirnos tan solos en nuestros rincones del mundo, desde estar en todas partes del juego juntos hasta conversar mientras hacíamos las cosas del hogar a través de Skype para sentir que al menos no se estaba tan solo.

 

Stage 1:  LLevar un lápiz para tan larga quest

 

Habían llegado las vacaciones de verano y dentro de tantas promesas con sabor a “esto nunca pasará” tomé una decisión; le propuse ir a buscarla al otro lado de la cordillera y dejar de ser “el amigo al otro lado de la pantalla” (dar el siguiente paso que todos aquellos nerds enamorados de un avatar pensaron alguna vez). Ella respondió favorable a esto y fue cuando empezó la travesía. Mi primera acción fue vender mi computadora de aquellos tiempos y terminar mi trabajo temporal… Así durante 2 a 3 meses junté suficiente capital para viajar y mantenerme al menos un mes por allá.

El viaje fue una pesadilla, fueron 18 a 19 horas sentados desde donde vivía hasta Santiago y luego desde Santiago a Córdoba en bus. Llegue al lugar alrededor de las 5 de la mañana, mi teléfono no tenía batería al momento de desembarcar y aunque anduviera con todas las monedas del mundo no recordaba el numero al que debía llamar (weón nomás). Así pasaron 3 horas esperando que alguien apareciera en el terminal, el lugar ya había abierto hace un rato,  la gente empezó a poblar el lugar dificultando el paseo nervioso que tenía por los andenes con la esperanza de ver a la única cara conocida que tenía en el país.

De pronto entre el montón de gente a lo lejos veo que alguien levanta la mano mientras con la otra apretaba un teléfono celular junto a su oreja, nos reconocimos enseguida y la reacción fue espontánea, el primer abrazo y el primer beso más largo que podría describir y dramatizar para el lector.

 

 

 

Stage 2: Control alt supr

 

 

Los últimos días de esa relación fueron oscuros, como no conocía a nadie en el lugar -además de mis suegros-. me dedicaba a estar en casa, hacer el trabajo esporádico que tenía y pasarme el rato en internet (No, eso no es lo oscuro), con tanto tiempo libre comencé a notar patrones extraños en la conducta de mi pareja, tanto como llegar más tarde como las peleas por nada, algunas actitudes histéricas que encontré normal hasta que un día mientras manteníamos la parte 1313 ¡ella mirándome a los ojos me llama por el nombre de su ex!… Después de pegarse el palo de que la había cagado me abraza y comienza a llorar, las disculpas no paraban de salir de su boca y yo en mi inseguridad comencé a desmoronarme de a poco, un error lo comete cualquier e intenté bajarle el perfil al momento para no hacerlo más incómodo de lo que ya era pero la chica empezó a dar explicaciones hasta que soltó lo que venía presagiando.

Stage 3: Continue? Insert coin…

 

Ellos estaban volviendo de a poco, se habían vuelto a reencontrar y ella aún sentía cosas por él, salió toda la frase de golpe y sentí como me escurría en la cara la mezcla de saliva y llanto. Mi reacción del momento fue buscar un poco de ropa y taparme al rincón de la cama, estaba en blanco, a la mañana siguiente recapacité mientras ella se marchaba al trabajo que cualquier decisión que tomara para adelante podría dejarme en la calle.

Pasé el día pensando en qué hacer y cuál sería la reacción más prudente para todo esto, no quería dejarla ir pero tampoco me sentía cómodo con nada a mi alrededor.

Durante la tarde conversamos las cosas y le pedí que me acompañara de vuelta a Chile, quería que se tomara unas semanas conmigo y luego decidiera qué hacer, no podía dejar las cosas tal como estaban y quería que me entendiese.

La relación se volvió más distante hasta el día de nuestra partida y ella siempre se mostró algo renuente a acompañarme pero finalmente se decidió a último momento…. Durante el viaje intenté mantenerla interesada lo más que pude, supongo que se hizo muy notoria mi preocupación y ella al menos intentaba seguirme la corriente. Todo fue muy extraño hasta la llegada a Santiago pero no fue hasta que íbamos llegando a mi ciudad que al fin la cosa pintó mejor.

 

Stage 4: Here come a new challenger

 

De un golpe tan fuerte como para retumbar por todo el autobús y producir eco ella reaccionó al ver el mar por primera vez… Ella estaba totalmente emocionada y daba lo que fuera por poner sus pies en el agua y saber que tan diferente podría ser. Recuerdo como comentaba que de noche no pudo dormir ese primer día pues sentía el sonido de las olas y el vacío inexorable que había más allá, sentía miedo pero estaba ansiosa de estar tan cerca de algo que solo conocía por historias y televisión.

Durante la semana de estadía  le presenté las zonas de campo y el centro del pueblo, sin contar las varias visitas que tuvimos a las playas del litoral, en todo momento su cara tenía una sonrisa y siempre tenía ánimos de visitar hasta que sus piernas no dieran más de tanto caminar. Mientras pasaban los días sentía que mis temores ya se habían alejado lo suficiente como para creer que ella podría seguir amando…

Stage 5:  Sorry Mario…

 

(….) Hasta un fatídico viernes en los que decidimos hablar…“Yo sé que te has esforzado mucho por todo esto y entiendo que atravesaste la cordillera sólo por verme. Aún creo que todo esto es un sueño, es demasiado irreal y tú eres un chico demasiado bueno… De verdad me cuesta trabajo asimilar todo esto. En todo el tiempo que llevamos hablando después de ‘ya sabes quién’ de verdad me estuve enamorando de ti, creí que podríamos llegar a tener algo así como todo lo que hablamos, dijimos muchas cosas… ¿Pero sabes? Creo que tengo un problema porque de verdad lo quería, pero no pude. Discúlpame pero mañana debo regresar a Argentina, perdóname por no poder corresponderte”.

El resto lo puedo resumir en: ella es muy feliz ahora, pero no con él ni conmigo

-“¿Esto de verdad es anónimo?”.

Tenemos otras sukulentas historias de amor, en este especial de Lo que Callamos Los Mutantes, aquí en la bazofia de sitio web que lo cura todo, menos eso que dice el maestro Jarvis “Feeling called love”.

(Aún aceptamos más testimonios, llora con nosotros en los comentarios =*).

 

 


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GaviotaPatagona
Standmaster de Torao. ¡El One Piece existe! Periodista. Un alma oscura mitad kawaii/mitad mutante.

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