Mi Vida es un Shōjo: dramones adolescentes en gente adulta (parte 1)


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Los que conozcan el Calabozo Mutante desde su primera versión en 2004 (nadie, nunca) recordarán que Mi Vida es un Shōjo solía ser una sección del foro en que contábamos historias de romance adolescente que vivían amigos de nosotros pero a los 24 o más años, lo cual era bastante loser porque claro, se entiende que uno a los 14 sea súper pendejo y errático en las decisiones que toma y las cosas que le dice a la persona que le gusta, pero no cuando se supone que alguna noción de la vida tienes diez años después. Entonces sí, hacíamos bullying a nuestros amigos porque para qué tener amigos si no es para huevearlos.

Y quisimos rescatar del olvido este clásico que nadie pidió, pero aprovechando a nuestros lectores para llevar este hueveo a un nuevo nivel. Les contaremos, en varias entregas, las mejores historias de dramones adolescentes vividos por tontones ya viejos, que varios de ustedes nos han contado, y que le pasaron “al amigo de un amigo”. Este es el primer compendio de, ojalá, muchos. Mientras nos lleguen historias, nosotros publicaremos. 😉

 

Pegado en los ’90s

“Mi ex pololo me reclamó un día que en mi casa no lo querían, y que él sentía eso porque lo miraban de forma distinta a los pololos de mis hermanas, como más lejanos, y él creía que era porque tiene el pelo largo y se viste diferente. Le respondí ‘Loco, todo el mundo usa el pelo largo hoy en día, y te vistes con camisa y jeans igual que todo el fucking mundo’, y armó el tremendo show diciéndome que desde siempre había tenido que lidiar con la discriminación por ser diferente, de la generación X, y que yo no lo comprendía. ¡Y me pateó! Jajaja, el hueón tiene 28 años, qué penoso”. Gloria, Concepción.

 

¡¡Oni chaaaaan!!

“Una amiga que tiene 32 años me llama un día porque necesita juntarse conmigo urgente para contarme algo. Yo estaba viendo tele, en calzones y tomando chela, le dije que me mandara un mensaje de voz pero ella insistió que era súper urgente que nos viéramos. Me levanté y salí, y la mina me contó que estaba súper enrollada con un mino que es su hermano. Yo casi me voy de raja y le dije que cómo, si a su hermano lo conozco y está casado, y me dice que no, que no es su hermano biológico, sino un vecino que es ‘como su hermano’. Onda, que se conocen desde toda la vida y ellos desde el colegio siempre se han dicho que son hermanos, cachai. Yo me cagué de risa y le dije ‘Hueona, tu historia es más anime que la chucha, ahora falta nomás que me digas que el mino es más viejo que tú’, y me responde que sí, que tiene como 40. Qué chucha”. Francisca, Santiago.

 

¡Profesor de matemáticas sempaaai!

teacher“Un amigo estaba bajoneado un día que salimos porque la mina que le gusta no lo pescaba, y a pesar que al principio ella le dio indicios de estar a la cola de él, ahora estaba saliendo con un compañero. Yo le dije ‘Momento, ¿cómo que compañero?’ y me cuenta que sí, que era una alumna de él, y yo lo puteo y le digo ‘Conchesumadre, hueón tú haces clases a primer año (en la U), profanador de mierda, tenís 33 años’, y me responde que fue ella quien se le acercó primero y que lo invitó a salir, y él no tiene la culpa de enamorarse, que el corazón no elige. Que a los 17 ella sí puede discernir y él la va a esperar. Me fui a la mierda”. Roberto, Chillán.

 

La gran Love Hina

“Esta historia es un clásico y le pasó a mi hermano, que es un saco de hueas por donde lo mires pero quizás qué gracia tiene el pendejo, jaja. Llegó a vivir por estudios a Valparaíso en una pensión, donde es el único hombre y vive con seis minas más, de las cuales cinco andan a la cola suya. Lo sé porque una de ellas me agregó a Facebook con la excusa de que el Martín le dijo que me tuviera de contacto por si a él le pasaba algo, pero lo único que ha hecho la mina es preguntarme hueás de mi hermano, onda si está con mina, si ha pololeado, y al final me soltó la firme; pasa que mi socio le gusta caleta y andan todas las de la pensión atrás suyo, entonces ella necesita toda la info que yo le pueda dar para ganárselos, JAJAJA. Pendejo zorrón, y si le vieran la cara de hueón que tiene”. Andrea, Santiago.

 

La que acecha en la oscuridad

“Con mi pololo, que tiene 29 y yo 27, nos gusta harto el cine arte y participamos de un ciclo de películas independientes en la universidad donde igual van algunos cabros de colegio. Y hay una niña en particular, colegiala de no más de 16, que le tiene el ojo echado a mi mino y lo quiere a toda costa; le preguntó a otra chica que va al ciclo cómo se llama él, y si yo era su polola. Mi conocida le contó y ella respondió que daba lo mismo, porque sabía que al final ese mino iba a ser suyo. Jajajaja, con José Pablo nos reímos tanto del diálogo de teleserie que nunca más pudimos tomar en serio a la pendeja”. Maite, Concepción.

 

Otro ladrillo en el muro

man-surrounded-by-women“Tuve un mino que tenía el rollo de creerse perseguido por la figura de su padre, la que según él estaba destinado a repetir, onda tenía un trauma con eso. Me contaba que soñaba con el futuro y que él sería algún día lo mismo que su padre, lo que dicho de paso jamás supe cómo era. Nunca me contó, solo me decía que iba a seguir los pasos de su viejo y estaba condenado a eso. Meses más tarde, me pateó porque ‘no lo tomaba en serio en sus ideas’. Una locura”. Martina, Viña del Mar.

 

Pinky promise

“Un amigo hizo una vez una promesa con una ex que tuvo, con dedito chico cruzado, de que si alguna vez una adversidad los alejaba al punto de tener que separarse, de alguna forma el que estuviera más lejos tenía que encontrar la manera de buscar al otro y volver a ganar su amor. Cuando lo prometieron tenían 34 años. Yo los miraba sin poder creer la farsa que estaba viendo, jajajajaja, obviamente duraron juntos menos que un candy”. Paola, Santiago.

 

In tha B

“Mi hermano tuvo una mina que era un desastre. Se lo cagó chorrocientas mil veces, con los hueones más tuja que te puedas imaginar, y siempre le venía a pedir perdón diciendo que ella ‘no era perfecta y tenía mucho que aprender, pero él es lo mejor que le ha pasado a su vida’. Mi hermano la mandaba a la cresta y media, pero la mina literalmente motivaba a todos sus amigos para que fueran a hablar en su nombre con el Max y él la perdonara y volvieran. Mi hermano le dijo un día, copado de tanto jugo, que no era que él no la quisiera, pero no podía volver con una mina que se come flaytes para cagárselo. La Denise (así se llamaba la loca) lo difamó en Facebook diciendo que tenía la pichula chica (la hueá indignaaaa) pero los mismos amigos de ella la trollearon diciéndole que era súper maraca y no le creían nada. Una joya de mujer”. María Paz, Puerto Varas.

 

El macarra del curso

“Mi mejor amiga se enamoró una vez del hueón más porro y malo de su curso de la U, al punto que el mino no era capaz de ninguna forma de salvar el año y se agarraba a combos con cualquier compadre en volada de carrete. Mi amiga es súper matea y ordenada, una mina muy correcta, y no juntaban ni pegaban. Sin embargo, luego que ella lo incentivó a cambiar, sin que él la pescara al principio, de a poco fue poniéndose las pilas y pasó a exámenes en todo y los aprobó. Cuático. No dejó de ser el mino rebelde ni nada por el estilo, pero sí se aplicó caleta y ahora es un loco bacán, simpático y tierno con ella. Es como ver un anime todo el rato pero con personas reales, jaja”. Luisa, Los Ángeles.

 

Piernas tersas y torneadas de juventud

pll-hot-for-teacher-kissing-mr-fitch“Un amigo toda la vida ha tenido rollos con las cabras más chicas que él, y hace algunos años estaba en una encrucijada entre dos cabras del colegio. El hueón tenía 25 años, ojo. A una pendeja le hablaba un día y al otro se hacía el indiferente, y la cabrita no sabía qué hacer. Su confidente era una amiga suya, que el hueón, de puro mala persona, igual se joteaba. Al final las dos niñas andaban a la cola del hueón, y él no las pescaba. Las cabras lloraban, lo pasaban como el orto, pero él indiferente. Luego, cuando las minas lo superaban, él se ponía emo, y colocaba unos soundtracks matados de mamones en la tienda donde trabajaba, mirando un punto fijo en el espacio como diciendo ‘mi vida es tan difícil’, y yo con mis amigos diciéndole ‘hueón, eres un conchesumadre, mereces cero empatía nuestra’. Al final el hueón terminó agarrándose a una tercera pendeja, que nadie conocía, y las otras dos se fueron a la cresta. Hoy, una de esas pendejas es la líder de los jóvenes evangélicos en Chile y siempre sale en la tele, lo que me da bastante risa. ¿Lo mejor? La frase que se mandó un día, cuando lo encaramos diciéndole que era un profanador de cunas; ‘no es que me gusten las pendejas, yo soy un admirador de su belleza, de sus piernas torneadas y suaves’. Cuático”. Juan, Los Ángeles.

 

¿Alguna historia tipo shōjo que contar? Deja tu comentario o escríbenos a contacto@calabozomutante.cl porque esta sección se pondrá cada vez más rara, jaja.


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Javosandoval

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