Pérdidas de virginidad visual a punta de shock, gracias por tanto hentai


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Las temperaturas comenzaron a subir, la gente anda con menos ropa,  muchos ya dijeron adiós al traje de invierno y otros están cantando “Uff, uff, que calor, el guanaco por favor” gracias a la loquilla primavera y los efectos hormonales que causa en la población. Los mutantes no estamos ajenos a sentir ese cosquilleo horny porque no somos de palo y también tenemos nuestras necesidades 1313 que satisfacer tanto con otro individuo o visitando el submundo de páginas web de contenido cochinón, recurriendo a las bien ponderadas cintas para adultos con criterio deformado disponibles en Redtube o viendo online el arte animado de las cosas sesuales: el hentai.

Pero, antes de Internet, había otra forma bastante casera de conseguir japo porno con protagonistas de exuberantes delanteras o queques enormes, guapos jóvenes bishounen o monos antropomórficos pertenecientes a la guía mutante de múltiples especies gracias al VHS o el comercio informal de los CDs o DVDs. Old times… Sabemos que ver hentai es una experiencia única y a veces irrepetible, quisimos compartir con ustedes, la primera vez que los miembros del staff junto con los lectores que nos hicieron llegar sus vivencias, nos descartuchamos viendo este género de anime cuando éramos vírgenes, arrastrábamos la bolsa del pan o simplemente, enfermos de Pavarotti.

Tentáculos, tentáculos salvajes por todas partes y flores con dientes

 

En la edad en que corríamos como enfermos de la cabeza desde el colegio a nuestras casas para alcanzar a tomar once con pan con palta y tecito viendo Dragon Ball, Sailor Moon, Rurouni Kenshin o los Caballeros del Zodíaco, no teníamos conciencia de que los japos eran tan pervertidos hasta que parte de mis conocidos vio la leyenda de Urotsukidoji (1,2,3,4,6 y 7), todas con la misma esencia; el mesías del universo yace dormido en el interior de un pendejo en plena edad del pavo y revolucionado por las hormonas y los “buenos” defienden el planeta, mientras los malos atacan con tentáculos tan grotescos como los del logo del Calabozo a las pobrecitas vírgenes que tienen la mala suerte de elegir esa semana para ir a comprar pan. Un anime pionero en la perversión de meter cosas viscosas a las niñas que bueno, también defendían sus florecitas con dientes.

De esa cochiná japonesa, Álvarorecuerda:

Yo lo tengo clarísimo, fue brutal, era un Benito Bodoque que estaba en primero medio y que se fue a meter en un ciclo de anime que se hizo en un centro cultural que estaba donde está el The Clinic ahora, en Monjitas. Yo iba a ver a Akira, que era el plato fuerte de la noche, porque salía ultra recomendada en todas las Comic Scene que tenía en esos años previos a Internet; la cosa es que a algún genio se le ocurrió programar Urotsukidoji, La Leyenda del Señor del Mal. Desde ahí que le tengo cierta fobia al hentai en verdad, es como la vez que me comí una bolsa entera de higos y me enfermé de la guata, jaja.

Y entiendo bien lo que dice el chiquillo, porque mi experiencia con las aventuras de Amano Jyaku, fue más o menos similar:

Al señor del mal o Chōjin de las Tinieblas lo conocí a los 19 años, con unos amigos en mi casa; yo nunca había visto hentai y fue un momento muy perturbador. Salían tentáculos hasta por debajo de las piedras y yo estaba muerta de risa, no podía entender cómo una película tan rara podía ocasionar calentura en el público. Mis amigos estaban todos prendidos con la historia y de ahí nació el sobrenombre a uno de ellos por ser un maestro para engrupirse minas… En la casa de mi mamá aún está la cinta escondida entre mis mangas y cachureos que se quedaron ahí. Menos mal que ya no hay reproductor de VHS para que la vean mis sobrinos.

Un ángel caído del cielo de las travesuras

El VHS fue el amigo fiel de todas las transacciones entre los conocidos que andaban buscando material animado para sacudir la nutria un rato. Otro clásico de la industria fue New Angel, una serie de ovas de 5 capítulos (aunque este último no acabó…) que ahora son DVD pero adivinen, antes también existieron en el mágico formato de cinta explotado hasta el cansancio por los piratas de turno. Fue a través de ese medio que las aventuras de Kosuke y el sicopateo de Shizuka marcaron la retina de Javosandoval para siempre:

Me pasaron una cinta con muchas cosas de anime adentro; me acuerdo que venía Sol Bianca, entre otras vainas. Estaba grabado en calidad ‘extendida’, para que durara 8 horas, así que la calidad era dramáticamente asquerosa. Además como en esos años uno conseguía lo que podía, las pelis estaban en japonés subtituladas al inglés, o sin subtítulos, o en español coño. En eso, llegué a un anime que se llamaba New Angel 2. Conocí la historia de Kosuke, un cabro culiao winner que tenía una amiga tan rica como perna llamada Shizuka y obviamente se terminarían dando como tambor apache en algún momento, pero entre medio el socio se metía con cuanta compañera de curso, profe o vecina disponible encontraba por ahí. Todo un canchero. Le tengo cariño a ese hentai porque no sabía que existía ese género y lo encontré cómico… hasta que supe de la existencia de hueás como Ai Shimai, Dark Love y otras mutanterías que escapan la sanidad mental, y ahí sí que no me meto.

Las santas escrituras

Nati conoció los mandamientos de la Biblia Negra, popular juego XXX que contaba las aventuras de unas niñas sacadas de colegio ABC1 y alimentadas con mucho pollo argentino que se entretenían con hechizos, conjuros y sacrificios humanos en honor al Patas de Cabra. La saga original (porque hay varias) consta de 6 episodios de merequetengue mutante.

La primera vez que vi hentai tenía 15 años recién cumplidos. Unos amigos me regalaron un VHS para mi cumple, así que me instalé con una amiga para verlo. Cuando de pronto cachamos que la peli estaba en japonés con subtítulos en chino, no entendimos ni jota. Aunque con el hentai la trama no suele ser muy importante, no la vimos entera. Al final presté la cinta y nunca me la devolvieron.

Del VHS pasamos a la “modernidad”, gracias a que aún tengo sangre joven entre mis amigos y la historia de Bible Black trascendió generaciones para traumar a los occidentales. Felipe aporta su experiencia:

Vi Bible Black en el VCD de un primo, tenía como 14 años o menos y en ese tiempo él se quedaba en mi casa porque estaba haciendo el servicio militar en Santiago y venía de Arica. El muy recaliente tenía un porta CDs con hartas películas y al final en una costura rota de esa cosa escondía los videos porno; en una de esas weás tenia un hentai, era el primer volumen de Bible Black y me llamó la atención el nombre por sobre el resto de las pornos de bimbo girls y negros mandingos… Fue un acercamiento algo extraño para ser el primer hentai, ya que me esperaba algo más tradicional en comparación a las mujeres tetonas con penes y monjas cachondas que encontré.

Porno comunitario

Hubo un tiempo en una galaxia lejana, en que los ciclos de animé se organizaban por las noches, y era el momento adecuado para que las mentes brillantes exhibieran cintas hot rodeados de adolescentes que necesitaban canalizar todo el amor que vivía en su interior. Y en público.

Paulo fue testigo del calor humano en su máxima expresión:

No estoy seguro si fue la primera vez, pero es la más vieja que recuerdo. Fue en el primer evento de monos al que fui, en el planetario Usach; era esa época en que empezaban a las 4 pm y terminaban cuando abría el metro.

Bueno, hay una sala abajo de las escaleras del planetario, con problemas de ventilación y de calor, y en la noche todos empezaron a entrar ahí… Ese todos me incluyó a mi. Y había el tonto hentai, sin pulpos ni demonios, pero recuerdo que hacían cochinás que no le he visto ni al pelao de Brazzers. Igual fue entrete, ver hentai con 60 personas en una sala chica, sin ventilación y calurosa, como que invita al webeo, recuerdo que yo me puse a hacer sombras en la proyección, estuve 15 minutos y me fui a tomar copete porque en ese tiempo metíamos caleta de copete en la noche.

Yaoi hardcore

Un día bajé un anime que se veía bien bonito, le puse play y lo primero que veo son dos minos que eran esclavos en un castillo… Hasta ahí, todo parecía normal, pero después todo eran celdas, látigos y hombres califa aprovechándose de los protagonistas. Desde el minuto 1 al 5 aguanté…Todo era muy raro, puros gemidos y gritos pidiendo que pararan la cuestión. Fue demasiada información para mí. Tanto que borré los capítulos y bloqueé el nombre de la serie. Andrea.

Nadie se acuerda de los niños:

” Como todo ser en la tierra, la llegada al hentai fue fortuita y en la época de la escuela. En un mítico VHS donde se encontraban maravillas como “Tonari no Totoro” y “Gunm” (Alita, ángel de combate” para los más coños) venía un pequeño corto, una imagen difusa donde sale una mina muy exuberante junto a un pene pixeleado. Lo cual no hubiera tenido nada de malo si es que no me hubiera quedado pegado con la canción del final de Totoro, junto a mi hermana pequeña y mis primos e irrumpiera de la nada esa jadeante escena. A los años la busqué y encontré en internet y descubrí que era parte de una parodia hentai de Final Fantasy…Ahora la atesoro entre mis videos del recuerdo y el comienzo de mi búsqueda de hentais sin píxeles. Maldito Jorge Ponce y tu compilado del mal…” Andrés.

No sean tímidos y compartan con nosotros la primera vez que perdieron la virginidad mental con un hentai. De Internet y del Calabozo no saldrá. 🙂


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GaviotaPatagona
Standmaster de Torao. ¡El One Piece existe! Periodista. Un alma oscura mitad kawaii/mitad mutante.

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